| lyric | Era una mina mistonga retrechera y de gran brillo, nacida en el conventillo del tano “Don Giacumín”. Metida estaba la paica con un taita de yuguillo, “gran bacán” del conventillo, cuentero de profesión. En la cortada del bajo la mina se había engrupido con su garabo querido batiéndole el metejón, y una noche silenciosa se piantó muy apurada, rajando media abombada de aquel convoy del pavón.
Y la engrupió bien debute de instalarle apartamento, que fuera cerca del centro que era toda su ilusión. Y se la trajo al asfalto en una pieza mistonga, cerquita de una milonga, en un bulín de pensión.
En esa noches de invierno la pobre va por Corrientes, envidiando a tanta gente que tiene para el buyón. Pero la pobre cansada reflexiona de repente y regresa tristemente de nuevo pa’ la pensión. El “taita” tira la piedra al ver el mueble que liga, porque se pasa la vida meta y ponga cimarrón. Hasta que un día cansada de tanta vida mistonga, abandona la milonga que se encurda de alegrón.
Y recordando el convento y su vida ya cansada con una triste mirada la milonga se alejó. Y así la pobre percanta que se engrupió bien debute, le dijo al bulín: ¡Salute!... y taconeando salió. |