| lyric | Mareadas tus rodillas por su eterna desazón, tus ojos, en su tango triste. Abrigan sus cosquillas la inocencia de un cantor, de nácar, farabute del amor.
Fuelle... que viniste de tan lejos. Fuelle... que te hiciste tan, tan nuestro. Fuelle... santo, endiablado y siniestro, vos que haces dormir al cielo abrazado del infierno. Fuelle... vos... mistongo bandoneón.
Esperan en sus brazos las arrugas y el temor, los años, su melancolía, que invocan en los pasos su cadencia en la razón, llorando arrabalera su pasión.
Fuelle... que viniste de tan lejos. Fuelle... que te hiciste tan, tan nuestro. Fuelle... santo, endiablado y siniestro, vos que hacés dormir al cielo abrazado del infierno. Fuelle... vos... mistongo bandoneón. |